Algunas ocasiones, puede ser que la terapia empiece a funcionar y de repente sufra un parón o no avance. En muchos casos, esto puede ser motivado por el reverso psicológico.
Es uno de los factores que más inciden cuando estamos trabajando con problemas emocionales. Consiste en que la propia persona detiene, bloquea su proceso de sanación (puede ser de forma consciente o inconsciente) como una manera de protegerse. Todo cambio supone tener que enfrentarse a algo desconocido (¿qué habrá después? ¿qué me espera? ¿será para mejor o mejor me quedo como estoy?) y romper con creencias que pueden haber estado en nosotros durante mucho tiempo. Estos miedos o incertidumbres, pueden generar el reverso psicológico. Pero es importante, tener en cuenta que eso en caso de darse, entra dentro de nuestro camino para sanar. Es una oportunidad para reflexionar, para pensar sobre ello y decidir tomar las riendas de nuestra propia vida.